El Significado de Tu Bishvat

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El próximo 31 de enero del 2018 (del calendario gregoriano), corresponde al día 15 del mes de Shevat, según el Anuario Hebreo. En este día se celebra la “Fiesta de los Árboles”, la cual es considerar como una fiesta menor. Esta celebración también es conocida como el “Año Nuevo de los Árboles”.

En esta fecha se considera que es cuando comienzan a asomarse los primeros brotes de vegetación. En la Tierra Santa, es la época del año que marca el punto medio del invierno cuando la fuerza del frío disminuye, la mayoría de las lluvias del año ya cayeron y la savia de los árboles comienza a subir. En consecuencia y como significado especial se plantan árboles. Por eso, ésta es una fiesta de la naturaleza, se comen frutos de diversos árboles, significativamente pasas y uvas, y se recitan bendiciones especiales, entre otras, Salmo 104:16-17 / Salmo 120 – 134 / Mateo 7:13-24, 28-29.

Dentro de la cultura hebrea, se identifican cuatro Años Nuevos (comienzos). La Torá, las Santas Instrucciones de Dios, enseña que la naturaleza debe ser respetada, aún en tiempos de guerra. No deben ser destruidos los árboles ni los bosques. En distintos círculos tradicionales, se reúnen el 15 de Shevat y se realiza un acto en el que se leen los pasajes bíblicos relacionados con los árboles y la naturaleza.

La Torá compara al hombre con un árbol, y al Tzadik (hombre justo y santo) con una floreciente palmera datilera. En una interesante afirmación del Talmud, los Sabios declaran que el Tzadik vive para la eternidad… “Tal como su semilla está viva, así también él está vivo” (“Semilla” es utilizada en este caso, como concepto de descendencia, hijos, discípulos).

Por medio del concepto de “semilla”, los Sabios nos transmiten las ideas e imágenes que surgen por sí mismas. Una de las ideas es el maravilloso proceso de crecimiento que transforma a una pequeña semilla en un múltiple agente reproductor de su especie, sea una espiga de granos, o en un árbol frutal. Educar a un niño es como sembrar una semilla. Debemos nutrir “potenciales árboles frutales”, que darán origen a generaciones de su misma especie. Es por ese motivo que debemos dedicar mucho tiempo y esfuerzo, para asegurarnos que “la semilla reciba la nutrición necesaria “, es decir “que nuestros hijos reciban una enseñanza pura, correcta y completa de Torá”.

Toda nueva planta (los hijos) debe ser cuidada desde la semilla, luego su proceso de crecimiento, y el efecto de un poco de cuidado extra que se le brinde en una temprana edad, se multiplica en el producto final: los nuevos frutos. Todo daño que se produzca en una semilla antes de ser plantada, no le permitirá prosperar en su crecimiento, o bien todo el árbol podrá deformarse como resultado final. Nuestro objetivo debe basarse en que “el semillero” esté siempre lleno de “buenas semillas” que den paso a fuertes y nobles árboles, en una renovación constante, de acuerdo al cumplimiento de los sagrados preceptos de la Torá.

Reflexionando sobre la Naturaleza

Uno de las enseñanzas éticas que nos proporciona el día de TuBishvat es que nuestra noción del tiempo está unida y definida en un profundo sentido de la naturaleza. TuBishvat nos permite reflexionar sobre la naturaleza, y de ahí debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué estamos haciendo por mejorar o por lo menos por mantener el sano equilibrio que debe existir en la naturaleza? Somos co-participes con Dios en la Creación, tenemos la obligación de cuidar la naturaleza.

Sabemos y sufrimos las consecuencias del maltrato que los humanos le damos a la naturaleza, pero persistimos en la conducta inexplicable que a estas alturas, de la naturaleza sufriendo por el maltrato humano, no le demos la debida atención. Cuando hacemos un acto tan pequeño como botar la basura en la calle, estamos comportándonos mal, mantenemos una conducta que sabemos dañará a nuestro hábitat, nos dañamos a nosotros mismos; cuando no tomamos conciencia de la importancia por mantener un “planeta saludable” nos alejamos de nuestra misión como Pueblo y como seres humanos.

Para los que tienen la bendición de trabajar la tierra, de cultivar los alimentos con los que nos alimentamos, al cultivar la tierra, logran una conexión especial con ella, entendemos el “sentir” de la naturaleza, estamos en contacto con ella, amamos al Creador y bendecimos Su Nombre por habernos dado el regalo de la naturaleza, don esencial para la supervivencia y el bienestar humano.

“Y en ese día tu abrirás tus ojos, y mirarás fija y directamente a los ojos de la naturaleza y observarás tu propia imagen. Entonces sabrás que has retornado a tu verdadero ser, porque con tu indiferencia hacia la naturaleza, eres negligente hacia ti mismo” (A.D. Gordon).

En TuBish´vat podemos recapturar la esencia de nuestra tradición y responsabilidad con respecto a la naturaleza. Pero más aun, es una oportunidad de abrir nuestros ojos y almas y escuchar el llamado que la naturaleza nos está haciendo, y en ese camino, redescubrirnos a nosotros mismos.

Por: Avodot Ahavat Yisrael

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