El Idioma Hebreo – La Lengua Sagrada

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Es el tiempo de los últimos días, cuando el Eterno devolverá a su pueblo Israel conformado por nativos y gentiles, un lenguaje puro. Todo indica que son estos días donde millares de personas están volviendo a la pureza de labios, mediante la voluntad anticipada del Creador.

Estudio elaborado por Dr. Luis Ernesto Rivera

(Actualizado en febrero/2012)

En varias ocasiones he sido consultado sobre aspectos referentes al idioma hebreo. En este artículo, sin la pretensión de presentarme como un erudito en ese idioma, reúno una serie de comentarios que en alguna manera puedan ayudar a obtener un concepto real de lo que a esa lengua concierne.
Recuerdo que en aquellos primeros años de mi vida, como estudiante fui enseñado sobre alguna historia en cuanto a las llamadas lenguas muertas: latín, griego y hebreo. A este respecto yo me preguntaba ¿Por qué son lenguas muertas? si en realidad aún existen, puesto que el latín lo hablan los sacerdotes católicos, el griego es el idioma nacional de Grecia y el hebreo es el idioma nacional de Israel; concebía el latín como una lengua viva dentro de la liturgia católica y el griego y el hebreo como los idiomas oficiales de dos países existentes y no desaparecidos; ¿Cómo podrían entonces ser lenguas muertas?, siendo que lo que está muerto ya no existe; ¿Cómo es que también se les llamaba obsoletas?, si aún estaban en uso.
Como estudiante de teología, mucho se me enseñó y habló sobre el idioma griego, pero en cuanto al hebreo, lo único que se decía era que la casi totalidad del nombrado Antiguo Testamento fue escrita en hebreo, con algunas partes de arameo; y en cuanto al llamado Nuevo Testamento, se me enseñó que todo fue escrito en griego. Lo más interesante de esto, es que el idioma griego era materia de estudio dentro del pensum a cubrir en el colegio de teología, no así el hebreo; es más, el mismo Antiguo Testamento lo estudiamos desde el punto de vista y la traducción al idioma griego, pasando totalmente por alto los conceptos propios del idioma original y dándole la condición de veracidad e inmutabilidad, aun a muchos errores y acondicionamientos producto de traducciones inadecuadas.
En la actualidad, es muy frecuente escuchar a tantos predicadores hablando, enseñando y afirmando conceptos, cuyo fundamento o significado difieren considerablemente del original. Peor aún, aseveran hechos y acontecimientos, totalmente dependiendo de sus conocimientos del griego y todavía sin tan siquiera tener la menor noción del hebreo.

EL RETORNO…
Hemos llegado ya al tiempo en que se están cumpliendo muchas de las profecías anunciadas en la Biblia para los tiempos finales. Estamos en los días de “Aliyah” (retorno – ascenso). En Sofonías 3:9 se describe una profecía que vale la pena analizarla detenidamente:

“En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre del Señor, para que le sirvan de común consentimiento” (BRV).
Extraordinariamente, en una traducción antigua del original hebreo encontramos:
“En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos el hablar hebreo con pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de YHWH, para que le sirvan de común consentimiento” (BAD).
Sofonías fue un profeta bisnieto del rey Ezequías; por tanto, miembro de la casa real de Judá. Su nombre significa “el Señor esconde” y se le identificó como “el profeta del Día del Señor”.

En aquel tiempo es una expresión que determina el momento profético en que el Señor devolvería a Su pueblo la pureza de labios. Es el tiempo de los últimos días, cuando el Eterno devolverá a su pueblo Israel conformado por nativos y gentiles, un lenguaje puro. Todo indica que son estos días donde millares de personas están volviendo a la pureza de labios, mediante la voluntad anticipada del Creador. Esto lo vemos muy claro cuando reconocemos que actualmente, más que nunca, entre los creyentes en Yeshúa HaMashiaj  (Jesús el Mesías) de origen gentil, se ha llegado a conocer el idioma natural del pueblo de Israel.

Actualmente y como cumplimiento profético anunciado por el Todopoderoso, encontramos ya gran cantidad de creyentes que han sido inquietados y han buscado las “raíces hebreas de la fe”. Consecuentemente, muchos están estudiando el idioma hebreo (el idioma original de la Biblia) y en algunas instituciones de estudios teológicos, este idioma ya forma parte del pensum de estudios. Esto, es una evidente muestra del resurgimiento del conocimiento guardado por largos años en su escritura original.

La razón porque lo identificamos como “el tiempo profético del fin” es porque en el versículo 6 del mismo capítulo 3 dice; “Hice destruir las naciones” Por lo cual nos habla del juicio que el Eterno hará al mundo entero. Más adelante en el versículo 8 dice: “Hasta el día que me levante para juzgarlos”, y a continuación en el mismo versículo dice: “porque el fuego de mi celo consumirá toda la tierra”.

Devolveré es una expresión en la que el Señor se compromete a traer de nuevo a Su congregación la pureza de labios, precisamente como cumplimiento profético de los últimos días. La expresión; “devolveré” proviene del verbo hebreo; “jafák” y significa “retornar, volver”. Por lo cual cuando el Señor señala que Él “devolverá”, está diciendo que Él hará retornar (pues se perdió) la pureza de labios a Su pueblo Israel. Es decir, que el pueblo perdió la santidad y hasta la pureza en su relación con Dios. El idioma original, tanto hablado como escrito, fue prácticamente sustituido por otro.

Gracias a la influencia de otros idiomas y lenguajes en el culto, que el gentil (sin mala intención) quiere dar al Creador, ha producido como resultado después de 2000 años de historia mesiánica, un abandono total del idioma puro que el Señor le dio a Su pueblo Israel. Por lo cual el culto que los gentiles  (bajo esa ignorancia) han dado al Creador, se ha transformado en un culto que se ha llenado de sincretismos religiosos; es decir; como resultado tenemos una unión de términos paganos, más la intención sincera y pura para adorar y referirse al Creador. Pero hoy se hace realidad ante nosotros la profecía de  Sofonías y somos nosotros quienes leemos y oímos que disfrutamos de este privilegio que el Eterno nos regala, de retornar a la pureza de labios.

A los pueblos es una expresión que delimita, define, quienes serán los beneficiados de esa profecía; es decir, a quienes está dirigido ese mensaje o aviso.

La expresión, ahí usada para “pueblos” proviene del hebreo “am” que quiere decir; “unidad congregada” o también; “nación”, “gente”. Esto es importante saberlo ya que podemos interpretar mucho mejor la profecía y entender que ahí también están incluidos los gentiles a la congregación de Israel. Definitivamente, no será tan solo el nativo de Israel quien disfrutara de esta pureza de labios, sino que también “los pueblos”; es decir, los gentiles que han venido a formar parte de la congregación de Israel; estos son a quienes llamamos “AM Israel” (Gentiles e Israelitas nativos es una unidad congregada).
Por lo anterior, es evidente que el creyente en Yeshúa HaMashiaj (Jesús el Mesías) que es de origen gentil y que por la voluntad anticipada del Señor está llegando a la revelación completa de ser “am Yisrael” (la congregación unida de Israel), ha venido hoy en estos últimos días a comenzar a practicar según el Creador mismo a dispuesto, un vocabulario puro y santo: el idioma hebreo.

Pureza de labios es una expresión que determina la forma o manera santa (Kadosh) de hablar. Es el aviso o anuncio que el Señor da a conocer, de cómo Su pueblo deberá hablar en un tiempo determinado; en los momentos de búsqueda y encuentro con Él y más específicamente, en los tiempos proféticos finales anunciados a lo largo de Su Santa Palabra.

Un análisis serio y comprometido con las descripciones de esta profecía citada en Sofonías 3:9, nos mostrará la importancia del idioma hebreo y sus palabras. Esto, para el culto y servicio que rendimos al Todopoderoso son de suma relevancia entenderlas; adicionalmente, el uso y correcta compresión del hebreo bíblico, nos permitirá tener un correcto entendimiento de las doctrinas bíblicas que fueron inspiradas bajo ese idioma y no bajo otro.

Para invocar el nombre de Dios se necesita pureza de labios. Palabras honestas, santas, espirituales. Para poder ver a Dios (espiritualmente hablando) necesitamos ser de “limpio corazón” como lo enseña Mateo 5:9. Igualmente en Hebreos 12:14 nos ilustra la santidad, “la santidad sin la cual nadie verá al Señor”. La pureza es la aceptación incondicional de los niveles de Yeshúa (Jesús), por medio de quien podemos únicamente retornar, ascender.

El vocabulario que el Creador ha dispuesto (devolver) para los gentiles y los israelitas nativos creyentes en Yeshúa (Jesús) en este tiempo, según lo dicta la profecía de Sofonías, es uno que dará “pureza de labios”: el hebreo.

La palabra hebrea usada para “pureza” en esta profecía es “barar” que denota principalmente “aclarar, seleccionar, apartar, limpio”. Por otra parte tenemos que la palabra hebrea para “labios” es “sefet” la cual entre otros muchos significados quiere decir “lenguaje, lengua”.

En definitiva, la expresión “pureza de labios” quiere decir que el Creador estaría dando a los pueblos de la tierra, tanto a los gentiles que son creyentes en Yeshúa HaMashiaj (Jesús el Mesías) y por ende también formando parte de la congregación de Israel, como también a los Israelitas nativos que están regresando al Todopoderoso, un lenguaje o lengua que es de aclarar. Esto quiere decir; que es un lenguaje que no confunde sino que da el real sentido de la inspiración bíblica, un lenguaje seleccionado, que no se confunde con los demás idiomas del mundo, donde la influencia pagana es evidente; un lenguaje apartado y por ende “Kadosh” (Puro), que es en definitiva apartado para el Señor, tal como Él lo demanda que sean Sus hijos, es decir: Santos (Éxodo 19:6).

El Señor determinó hacer un pueblo escogido distinto, que sea modelo y luz de las naciones. Por eso les dio un idioma seleccionado, apartado, limpio, del mundo para ser en definitiva un lenguaje Kadosh (Santo/Puro). Por lo tanto, se está cumpliendo la profecía de Dios dada por medio de Sofonías: nos está haciendo retornar a la pureza de labios que hemos perdido por el imperio de la apostasía.

Tenemos que retornar a buscar “la pureza de labios” que es el camino que nos conduce a conocer los verdaderos fundamentos de nuestra fe. Negar o desconocer las Raíces Hebreas de nuestra fe, priva del conocimiento acerca de bellos e importantes propósitos de Dios para Su pueblo. Ignorar esas verdades bíblicas, nos roba muchos tesoros a los cuales podemos tener acceso por decreto Divino.

EL PUNTO DE VISTA CIENTÍFICO – HISTÓRICO ENSEÑA QUE …

El idioma hebreo pertenece a la rama cananea, de los idiomas semíticos. Es semejante al ugarítico, fenicio, moabita y edomita. La mayoría de los eruditos en la materia, consideran como muy posible, que los israelitas hayan adoptado el hebreo cuando tomaron posesión de la Tierra de Canaán, al oeste del Río Jordán; modificándolo luego con algunas características de su idioma arameo.
Si analizamos a la luz de La Biblia, encontramos que los descendientes de Abraham no llamaban hebreo al idioma que utilizaban para comunicarse, sino que lo calificaban como el idioma de Canaán:

“En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canaán, y que juren por YHWH de los ejércitos; una será llamada la ciudad de Herez” (Isaías 19:18).

También lo llamaban el idioma de Judá:

“Y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo” (Nehemías 13:24).
“Entonces dijeron Eliaquim, Sebna y Joa al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos; y no hables con nosotros en lengua de Judá, porque lo oye el pueblo que está sobre el muro” (Isaías 36:11).

El hebreo utilizado para escribir la mayor parte del Antiguo Testamento (Tanaj), fue una lengua viva, popular y cotidiana, al menos desde el siglo XII A.C. hasta el siglo II A.C.. Ya a partir del siglo II A.C., los descendientes de Abraham comenzaron a utilizar el hebreo con influencias arameas, tanto en la lengua hablada como en los escritos civiles.

Al producirse las diferentes invasiones a la Tierra de Israel, y en consecuencia las deportaciones de israelitas a otros territorios, el hebreo se vio influenciado por los lenguajes de las zonas en dónde se vieron obligados a asentarse. De esta manera, el hebreo antiguo, conocido popularmente, pasó a utilizarse principalmente como una lengua escrita, ritual y sagrada. A partir de esto, el idioma se le calificó como Hebreo Bíblico, también Hebreo Clásico y como Hebreo Cuadrado. Los rabinos y el Pueblo de Israel, por su utilización masiva en la liturgia religiosa, lo llamaron también: Lengua Sagrada.

El Hebreo Bíblico (HB) es una lengua literaria que convivió con otros dialectos vivos durante las épocas del Exilio Babilónico. El Hebreo Bíblico Tardío (HBT) es postexílico. El Hebreo Arcaico (HA) se extiende desde el siglo X al VI AC. Es epigráfico y poético.

Las Escrituras nos muestran que en la época de Yeshúa (Jesús), el hebreo era el lenguaje cotidiano más común; aunque se lo utilizaba, fundamentalmente, para las ocasiones especiales y la liturgia.

DE ACUERDO A LA TRADICIÓN RELIGIOSA …

El idioma hebreo es la lengua original del Universo, por medio del cual el Todopoderoso creó lo que conocemos como el Cosmos. Esta fue la lengua de los primeros moradores de la Tierra. En esta lengua se guardan los misterios de la Creación y de la Renovación del Mundo.

La Biblia nos enseña:

“Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y vocablos unificados [unas mismas palabras]” (Génesis 11:1).

El Creador primero habló con los que entendían hebreo, y en el mundo era la única lengua hasta la confusión en. Las diferentes lenguas (idiomas) surgieron después de la construcción de la Torre de Babel:

“Y dijo el Señor: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua,  para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Dios desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Dios el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra” (Génesis 11:6-9).

Todas las historias narradas en la Biblia, contienen un profundo significado como expresión propia del Plan Divino para la humanidad y esta es la razón por la cual, al hebreo se le reconoce como la “Lengua Sagrada” (leshon ha kodesh). Es la lengua que se habló en el Jardín del Edén, que se habló en los días de Noé y la que siempre habló el pueblo de Dios (también reconocidos como israelitas), cuando tomaron posesión de la tierra de Canaán, al oeste del río Jordán, lo que actualmente conocemos como Eretz Israel. Muchos sostienen que es la lengua que se hablará en la presencia celestial.

El idioma hebreo es considerado el más puro debido a que en ése idioma se reveló la voz de YHWH.

Rashi, en sus comentarios sobre la comprensión de las acciones divinas, en el Bereshit Rabbah dice: Con los términos Ish/Ishah, se concluye que el mundo tuvo que haber sido creado por medio de esta “lengua santa”.

Teodoreto de Ciro (393-457), explicando el carácter sagrado del hebreo, afirmó que los primeros nombres de los hombres fueron en arameo, mientras que el hebreo no es una lengua natural, si no enseñada por Dios a Moisés.

El idioma hebreo sufrió muchos cambios, a grado de casi perderse como lenguaje del pueblo; sin embargo, se logró conservarlo íntegramente como una lengua escrita, ritual y sagrada. Esto quiere decir que todos los rollos utilizados para las ocasiones especiales y la liturgia, permanecieron escritos en la forma e idioma original: en hebreo, y esto se ha conservado hasta nuestros días.

El Hebreo Semítico sobrevivió a través de los hijos de Heber, quien no se quedo en Sinar, pero vivió en Mesa cerca de la sierra de Sefar, (Génesis 10:21-30). Por lo que el hebreo, la lengua de ellos, no fue afectado por la confusión en la Torre de Babel.

Saber hebreo permite disfrutar del acceso directo a una de las más antiguas culturas continuas del mundo. Para el pueblo hebreo, como para cualquier creyente en el Dios y el Mesías de Israel, constituye quizás el elemento más crucial de su unidad. La Biblia y las obras que le siguieron como el “Talmud” y la “Mishná”, fueron escritas en hebreo y arameo. Desconocer el idioma hebreo, limita el poder experimentar el auténtico conocimiento y una relación íntima con la expresa voluntad del Eterno. En las instituciones de teología, debería dársele la misma jerarquía académica que al griego y al latín.

El conocimiento del hebreo permite acceso directo a la Biblia, a más de 3.000 años de creación cultural, a una mejor comprensión del propio idioma y aun a una lingüística comparativa; a una apreciación del legado bíblico en la literatura y a una visión más honda de las bases morales, éticas, religiosas y jurídicas de lo que conocemos hoy como civilización occidental.

El Hebreo Bíblico o Hebreo Cuadrado fue sucedido por una forma intermedia conocida como: Hebreo Míshnico, vocablo adaptado de la palabra Mishná, la cual se refiere a un compendio escrito que engloba la tradición oral del Pueblo Judío. Este tipo de hebreo, también fue catalogado como Rabínico, y se trataba únicamente de una modalidad de la lengua escrita, aunque resultaba mucho más práctica que la lengua bíblica.

El Hebreo Bíblico o Hebreo Cuadrado muestra en el dibujo de sus letras, una belleza muy especial en cuanto a su forma. Dicha forma, contiene también profundos significados en cada una de sus expresiones, así como en la combinación de cada letra para formar palabras.

En el Hebreo Bíblico o Hebreo Cuadrado, cada letra posee una simbología especial y un significado; también contiene un valor numérico que amplía dicha simbología. A tal tipo de escritura, se le llama Impresa, ya que se utiliza generalmente para la edición de textos en tal idioma. A la escritura que se utiliza hoy en día y de forma manual en los medios judíos, se le llama Cursiva, la escritura de notas, cartas, firmas, etc. Cabe aclarar que, la diferencia de caracteres gráficos, no altera la pronunciación de la letra, como tampoco afecta o diferencia de manera alguna, sus particularidades propias.

DESDE EL PUNTO DE VISTA DIVINO …
El idioma hebreo, posee un lenguaje sobrenatural muy profundo; basta escucharlo o hablarlo, para experimentar una sensación espiritual única.
Esta es la razón por la cual muchas personas que han llegado a esta dimensión del conocimiento, han aprendido las oraciones enunciadas en la Biblia y las pronuncian en hebreo primeramente y luego las dicen en el idioma de ellos. Se llega el momento en que aun sin entender lo que se está diciendo, se vive y experimenta una sensación tan especial de acercamiento con el Todopoderoso, que no se puede explicar. La razón de esto es que el hebreo es una lengua eminentemente espiritual, es el idioma de Dios. Siendo que Dios en esencia es espíritu, el mejor medio de comunicación entre Dios y el hombre es en el espíritu mismo.
A Dios no lo podemos ver, pero sí sentir Su presencia (Shekinah), por medio de Su Santo Espíritu:

“Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá… Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro” (Éxodo 33:20 y 23).

“Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y Su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en Él, y Él en nosotros, en que nos ha dado de Su Espíritu” (1 Juan 4:12-13).

“Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros” (Mateo 10:20).

“El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Juan 14:17).

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:12-14).

El idioma hebreo también se le identifica como una lengua fotográfica; basta ver las palabras escritas y la persona percibe más allá de lo que puede expresar. La mente y el espíritu entienden de inmediato y en forma profunda, el mensaje real y verdadero de Dios.

Recuerdo bien aquellos días en que al ver un escrito en idioma hebreo me parecía algo sumamente difícil y complicado; es más, también muy difícil de aprender. Llegó el día en que tomé la decisión de estudiar hebreo: comencé botando las barreras de ver la escritura y la lectura como algo difícil y poco a poco me fui familiarizando con la nueva simbología, sus sonidos y sus significados.

La situación se fue tornando cada vez más agradable; llegó el momento en que pude ver una Torah (Biblia) escrita en su idioma original. El regocijo fue muy grande, solo de pensar que estaba viendo (recibiendo) en forma directa la Palabra de Dios, en su escritura original, tal y como Él la dictó, sin intermediarios y sin traducciones. Mi espíritu estaba recibiendo la plenitud de la Palabra, aun y cuando mi intelecto no lo comprendiera plenamente.

Hemos llegado a la situación de creer que la Biblia que tenemos en nuestro idioma es perfecta. Sin embargo, nos olvidamos que lo que llegó a nosotros no es sino una traducción, y en ocasiones es una versión que deriva de otra similar. Debemos tener muy claro que la Biblia es una y es única, es perfecta, no cambia, pero en su escritura (en su lengua) original. Las versiones editadas generalmente contienen traducciones, transliteraciones e interpretaciones que difieren considerablemente y por lo tanto cambian el mensaje original de Dios. Gracias sean dadas al Señor porque nos llegó Su Palabra, cualquiera que sea la versión escrita que tengamos. Empero, los tiempos cambian, los recursos se incrementan, el conocimiento y la ciencia aumentan, etc. Consecuentemente, en nuestros días tenemos la bendición tener fuentes y recursos mayores y mejores de los que tuvieron nuestros ancestros, para poder conocer y estudiar la Santa Palabra de Dios, entre otros, el idioma hebreo.

Cuando ante nuestros ojos es levantado un “Rollo de la Torah”, enmudecemos, nuestro ser vibra, nuestra mente y nuestro espíritu se estremecen en forma similar como cuando escuchamos el sonido de un “Shofar” (el cuerno).

EL PRIMER IDIOMA DE LA HUMANIDAD …
Cuando investigamos sobre este tema, incluso utilizando la tecnología moderna del internet, podemos encontrar gran cantidad de opiniones y teorías sobre ¿Cuál fue el primer idioma de la humanidad? ¿Cuál fue la lengua que se utilizó en el Jardín del Edén?.

Encontramos escritores escépticos famosos que opinan que por el hecho de que Adam y Eva no tuvieron padres terrenales o un entorno social que les enseñara un idioma, Dios dio al hombre en el inicio de su despertar como hombre para comunicarse por primera vez con sus semejantes, el lenguaje de los gestos y el silencio. A lo largo de la historia, han documentado la realización de diversos experimentos con niños, aislándolos completamente del contacto humano para investigar como aprenden a hablar. Su conclusión, al encontrar que esos niños después del experimento no hablaban absolutamente nada, fue que:

“Dios, si existe, es silencio y cualquier libro que hable de ese silencio ha sido filtrado por el cerebro humano. Y esto nos lleva a comprender que la interpretación humana de ese silencio, su desciframiento y su traducción en forma de lenguaje, es tan individual como lo es cada cerebro en cada uno de los más de seis mil millones de habitantes que pueblan la Tierra… Y es que el lenguaje, el habla, no es algo con lo que se nace. Ciertamente, se nace con la potencialidad de hablar, es decir, se nace con un cerebro que alberga los circuitos neurales para el lenguaje, pero esos circuitos nunca van a funcionar a menos que se registre en ellos el habla de nuestros semejantes. Sólo el aprendizaje logra convertir en hecho aquello que existe en potencia. Se nace con un disco cerebral en el que poder grabar pero que nada contiene si no se graba en él. En otras palabras, el habla no es patrimonio de un hombre único y aislado. El habla es un patrimonio social, es un bien común de todos los seres humanos”

Una de sus grandes justificaciones es “el caso de Johan recogido por unas monjas en un orfelinato de Burundi. El niñito se perdió en el período guerra entre watusi y hudu en los alrededores del lago Tanganika, allá por los principios de los años 70 y fue recogido por unos pastores que lo descubrieron viviendo en una colonia de chimpancés. El niño era mudo y andaba apoyado de brazos y piernas. A pesar de un intenso aprendizaje durante años no logró aprender a hablar”. (http://juanmago.com/2008/11/07/¿en-que-idioma-habla-dios/). – Pareciera ser que esto hubiera inspirado la famosa historia de Tarzan, el hombre mono -.

Los líderes del movimiento de los Mormones, hacen referencia en sus escritos al idioma en el Jardín del edén, como “la lengua de Adán” y hasta dicen que la traducción que de la Biblia hizo José Smith, se refiere al “libro de las Memorias”, escrito en idioma adámico (de este libro no se tiene evidencia o copias). Ellos dicen que la lengua de Adán era diferente al hebreo, pero que este último conserva remanentes de la lengua antigua, por ser la lengua de Dios “pura e incorrupta”. Por lo mismo, afirman que será restaurada como la lengua universal de la humanidad al final de los tiempos (http://www.worldlingo.com /ma/enwiki/es/Adamic_language – Discusiones modernas medievales y tempranas).

Los Testigos de Jehová por su parte, en su publicación “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa”, dicen lo siguiente acerca del primer idioma de la humanidad:

“Jehová nunca se ha comunicado en una lengua desconocida, sino que siempre lo ha hecho en el lenguaje de la humanidad, la lengua viva de Sus testigos fieles. (Hechos. 2:5-11.) A Adán, Noé, Abrahán, Moisés y los profetas hebreos Jehová les habló en el primer idioma de la humanidad, conocido ahora como hebreo”.

La exégesis hebrea tradicional sostiene que Adán habló hebreo, pues los nombres utilizados en el libro de Génesis (Bereshit) dan clara evidencia de ello. Por ejemplo, “Jawah” e “Ishah” (Eva y mujer); estos nombres solamente tienen sentido desde el idioma hebreo (Midrash – Génesis Rabbah 38). Por otro lado, el Nuevo Pacto (Nuevo Testamento) está lleno de nombres que vienen del hebreo (o sea que son semíticos).

“El hombre llamó a su mujer Jawah [de la raíz que significa vida], porque ella era la madre de todos los vivientes” (Génesis 3:20).

“Entonces el hombre [Adam] dijo: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta se llamará Hembra [mujer, del hebreo ishah], porque ella fue sacada de su Hombre [hebreo: ish]” (Génesis 2:23).

En el idioma hebreo los nombres definen el origen:

“Entonces YHWH Elohim [el Señor nuestro Dios] formó al hombre [en hebreo: adam] del polvo de la tierra [hebreo: adamah] y sopló sobre su rostro el aliento de vida [ruaj], y el hombre se convirtió en un alma viviente” (Génesis 2:7).

La palabra hebrea “adamah” significa arcilla, barro o tierra rojiza; del polvo de esa tierra Dios formó al hombre. La palabra hebrea “ruaj” significa aire, soplo, viento, espíritu de vida.

En la Biblia existen muchas palabras que tienen una traducción específica y en ellas se encierra un gran significado. Ej.:

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:23).

“Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate” (Marcos 5:41).

“Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera” (Marcos 15:22).

“Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:34).

“Yeshúa se volvió y, viendo que le seguían, les preguntó: “¿Qué es lo que están buscando?” Ellos le respondieron: “¡Rabí!” (que traducido es Maestro), “¿Dónde te estás quedando?” (Juan 1:38).

“Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)” (Juan 1:41).

“Y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo” (Juan 9:7).

“Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre” (Hechos 4:36).

DESDE EL PUNTO DE VISTA RABÍNICO TRADICIONAL …
El idioma hebreo es la lengua sagrada judía. Debido a eso, se le guardo mucha reverencia, pues fue considerado durante mucho tiempo la lengua demasiado sagrada para ser usada en contextos seculares. Ese idioma siempre estuvo reservado para la oración y el estudio, y para la vida cotidiana se utilizó o adaptó el lenguaje de la sociedad circundante.

El hebreo es la lengua eterna de la oración judía. En el panorama general de los libros de rezos (Sidur Artscroll), se establece que si bien los judíos pueden rezar en cualquier idioma, están obligados a comprender las palabras que están recitando en cualquier otro idioma que se utiliza. La oración en hebreo cumple con la mitzvá (mandamiento) incluso si la oración no conoce el significado de las palabras (Beur Halaja, Oraj Jaim 62). Esta situación, “no resta un ápice a la importancia de la oración en la lengua sagrada, sino que simplemente señala la responsabilidad de comprender las oraciones de su forma original, la más sagrada”.

En concreto, las oraciones en hebreo contienen muchos componentes en su significado y conllevan alusiones que se pierden en cualquier esfuerzo de traducción. Además, el acto de oración en hebreo transmite algún núcleo fundamental del sentido o de la santidad, que trasciende el contenido semántico denotado por las palabras (Scherman, 1984, p. xv – xvi).

Las 22 consonantes que forman el Alefato (Alfabeto), constituyen los fundamentos de la creación. En el sentido más simple es porque fue a través de las letras del alfabeto hebreo, que se creó el universo. Se dice que las letras del Alef-Bet (Alefato) “despiertan las fuerzas espirituales” en el tejido mismo del universo.

Se enseña que el Universo fue creado por diez expresiones de Dios, compuestas por las letras hebreas que como bloques de construcción fueron las herramientas para establecer el orden de todo lo creado. Las 22 letras sagradas, más cinco de ellas que al escribirse al final de una palabra se les llama “terminales” (Sofit), son las fuerzas espirituales profundas en todo el proceso de la creación que está siempre en movimiento. La combinación de las fuerzas representadas por las letras conllevan siete niveles espirituales. Ellas en sí mismas, sus nombres, su forma gráfica, su valor numérico (gematria) y su respectiva posición en la secuencia del Alefato tienen una razón de ser de origen divino.

Las letras en sí son agentes de la creación. Una pista que apoya esta teoría se encuentra en el pasaje de apertura de la Torá: “Bereshit bara Elohim et ha-ha v’et shamayim-Aretz. / En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. El verbo Bara tiene la connotación de la actividad divina, ya que significa crear algo de la nada. (Otras palabras usadas para la creación son: yotzer, “formar” y oseh, “hacer”, pero sugieren hacer algo partiendo de otra cosa, de algo que ya existe, por lo que también son humanos en el ámbito de aplicación, y no exclusivamente divino). En otras palabras, el verbo “Bara” únicamente existe en hebreo y manifiesta, explica una acción que solamente Dios puede hacer (crear algo de la nada, dar existencia a lo que no existe). El texto no da ninguna indicación del proceso por el cual se produce esta creación, ya que es un misterio que sólo Dios puede saberlo.

Las letras “son, en efecto, la materia prima de la creación. Cuando Dios combinó las palabras, frases y expresiones que provocaron la creación, se pasó de Su voluntad a la realidad” (Scherman (1984, p. XVI). El alfabeto hebreo que poseemos, nos fue dado en la Torá y es la sombra de ese lenguaje divino de la creación. Cada alfabeto tiene sus secretos, su historia y su poesía.

Cuando el Señor dice en Génesis que el hombre llegó a ser un ser viviente, le puso la característica que distingue a los seres humanos de todos los otros animales: el hombre se convirtió en un espíritu de habla (Ginsburgh, p. 256). El hombre es la única creación que entra en esta categoría. Esta es la característica común entre Dios y el hombre – lo que nos convierte criaturas “a imagen de Dios”, que permite que nos acerquemos a ser más como Dios.
El hebreo no presenta únicamente la convención de darle forma escrita a un sonido. Las letras son asociadas al ser humano ya que se las consideran que tienen cuerpo, alma y espíritu.

Se enseña que las consonantes son las expresiones del espacio y tiempo en nuestro mundo, así como las partes de nuestro cuerpo que se encargan de articularlas, por eso los textos sagrados no presentan vocal alguna ni signos de pronunciación, ya que las letras cobran vida cuando se evocan y se complementan en un todo como poseedoras de alma y espíritu, sólo cuando se las pronuncia con la melodía del habla al exalar aire, que es el hálito de vida que Dios le ha dado al hombre junto con el talento de crear. Así, el hombre mismo participó en esos tiempos iniciales con uno de los primeros actos humanos al darle nombre y significado a todas las criaturas y cosas creadas.

EN CUANTO A LA COMPOSICIÓN DEL IDIOMA HEBREO …
El hebreo es un idioma directo, sencillo, práctico y específico. Comparado con el Español o Castellano, parece un idioma brusco y directo; sin embargo es una lengua muy pintoresca en cuanto a sus descripciones y sus expresiones breves y fuertes que dan la idea de energía.

Desde el punto de vista de su gramática, es posible decir que el Hebreo es una lengua bastante sencilla. Por ejemplo, no existe el “Ud”, hay una sola forma para nombrar a la segunda persona. El vocabulario del hebreo antiguo es muy restringido. Emplea adjetivos concretos con nombres abstractos.

Es un idioma de acción, concreto y básico; las expresiones encierran acciones consumadas y permanentes, ya que su fundamento es el verbo. Si bien es cierto que se dice que el verbo se lo puede conjugar en tiempo pasado, en algunos casos en presente y en muy contados casos en futuro y que también lo podemos identificar en los estados perfecto e imperfecto, en realidad, el idioma hebreo no tiene tiempo; es decir, no tiene ni pasado ni futuro, sólo se encuentra en un presente. El tiempo de un verbo (o estructura) se encuentra indicado por el contexto. Todo verbo hebreo está formado o estructurado por tres letras consonantes que son conocidas como raíces básicas.

El alfabeto hebreo consta de 22 caracteres o consonantes y su léxico se basa en el Hebreo Bíblico o clásico y su sintáxis en el Hebreo Míshnico o rabínico. Cada letra tiene una representación simbólica, un valor numérico, y una traducción. La mayoría de las letras provienen de antiguos signos o dibujos de lenguas antiguas. Actualmente se le adicionan signos vocálicos (identificados como nikudot) para facilitar la pronunciación y en algunos casos variaciones de sonido; estos, fueron introducidos a partir del siglo V E.C., por los Masoretas, quienes eran los rabinos y eruditos bíblicos que guardaban la tradición oral y escrita o Masoret, del Pueblo de Israel, transmitiéndola de generación en generación. Las vocales se indican agregándolas a las consonantes. Se forman con puntos y rayas que mantienen cierto orden. Se modula la pronunciación siguiendo las pautas de los judíos sefardíes o judíos de origen hispano que viven sobre todo en Turquía, Grecia y Bulgaria.

Los escritos “oficiales”, “periódicos”, “libros” actuales se escriben en Hebreo Cuadrado. A diferencia de las lenguas occidentales y al igual que el resto de los idiomas semíticos, el hebreo se escribe de derecha a izquierda y el texto es “de corrido”, sin espacios. No existen las llamadas letras mayúsculas ni minúsculas, ya que todas tienen una configuración fija, conforme a los lugares que ocupan; no existen los acentos de palabras. Existen también las llamadas letras intermedias y letras finales. No se sabe con certeza si la puntuación viene de la antigüedad.

Dada las cualidades especiales de este idioma, encontramos que todas las palabras en hebreo se forman en base a un conjunto de letras consonantes a las que se les llama Raíz. Raíz es la unión de 2, 3 ó en algunos casos 4 letras del alfabeto hebreo que forman la base y la estructura de la palabra, así como también, en cuanto a los tiempos verbales, puede indicarse siete clases diferentes de acción. Por lo tanto, una palabra o expresión en hebreo puede tener varios significados. Con una sola raíz se pueden formar varias palabras.

Por ejemplo:
El nombre hebreo de Jesús es Yeshúa
Su raíz es:    Yésha ó Yesháia
Con la raíz se puede escribir 7 variaciones diferentes, que no siempre quiere decir lo mismo:

Salva a tu pueblo    Yashá
Jesús               Yeshúa            (Salvador)
Josué              Yehoshúa       (Dios salva)
Ysheja ba       (El Salvador viene)

En cuanto a la evolución del idioma, en1870, Eliezer Ben Yehudá, de origen lituano, realizó esfuerzos para reactivar y actualizar la lengua bíblica para el moderno Estado de Israel; él acuñó cuatro mil palabras a partir de las raíces que proceden del Hebreo Bíblico o Cuadrado; retomó el idioma y lo volvió a hacer popular.

Después de muchos años de exilio del pueblo hebreo, aproximadamente en 1890 comenzó la inmigración a la tierra de Israel. Su arribo ha ejercido considerable influencia en el Hebreo Moderno; los inmigrantes judíos trajeron consigo las lenguas nacionales de los países de los cuales procedían, así como la lengua de los judíos del este europeo o askenazíes y el llamado Yidish, que es una mezcla del hebreo con el alemán, el cual actualmente se habla casi igualmente por todos los judíos del mundo. El Yidish se extendió en Europa y de allí llegó a América por medio de la persecución.

La lengua hebrea se ha mantenido sustancialmente idéntica a lo largo de los años, con cambios que han efectuado notablemente su vocabulario, pero no han modificado en lo esencial sus estructuras morfológicas, fonológicas e incluso sintácticas. Para adaptar la antigua lengua escrita a las necesidades de una lengua actual, especialmente después de la creación del Estado de Israel en 1948, se ha necesitado un gran número de neologismos, especialmente en la terminología científica.

El hebreo, en Israel, se actualizó constantemente, purificándose. El 14 de mayo de 1948, con la creación del Estado de Israel, el idioma hebreo se volvió la lengua oficial del Estado, el idioma oficial del retorno. Desde 1982 se reimplantó la enseñanza de hebreo en los colegios como el Idioma Nacional. Actualmente, todo judío que ha regresado de Etiopía, Rusia y más, deben concurrir al colegio para aprender hebreo.

NECESIDAD E IMPORTANCIA DE CONOCER EL IDIOMA HEBREO…
El idioma hebreo es una lengua que contiene muchas palabras y expresiones propias que no se pueden traducir literalmente a otros idiomas, es necesario conocer la palabra o la expresión, en el contexto o la tradición cuando el escritor la utilizó.

Uno de los grandes puntos de discusión es el hecho de seguir creyendo que el llamado Nuevo Testamento fue escrito en griego, cuando las evidencias y estudios más recientes demuestran y comprueban que su escritura original fue en hebreo, realizado por personas judías practicantes del hebreo y el arameo. Lo que si se debe dejar bien en claro, es que la gran mayoría de las copias más antiguas encontradas, fueron de traducciones en griego.

En la actualidad, ya se tienen copias encontradas de documentos escritos en hebreo (La fotografía al lado, corresponde a la página 413 del evangelio de Mateo, compilado por Shem-Tov. Está redactada en escritura semi-cursiva sefardí y se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Leiden).

El Nuevo Testamento contiene los mayores problemas de traducción de conceptos hebreos al griego. El 90% de los problemas de interpretación bíblica corresponde al desconocimiento del idioma original, la cultura y a la traducción bíblica.

Indiscutiblemente, conocer el idioma hebreo, la literatura rabínica y la cultura hebrea son las herramientas más útiles para entender los evangelios y las epístolas paulinas. Los análisis muestran que en el texto bíblico original, el 88% está escrito en hebreo y solo 12% en griego. De éstos hay 176 referencias al texto hebreo, así que el total de texto en hebreos sería de 90%.

La escuela de Jerusalén, dedicada a estudiar cada palabra de los evangelios sinópticos, ha concluido que el documento fuente de éstos fue escrito en hebreo porque muchas de las oraciones no tienen sentido gramatical en el idioma griego y sí un gran significado en el idioma original. Este tema se conoce como reconstrucción de texto original; es la metodología más profesional al determinar cuán original es el texto y cómo se ha corrompido.

Muchas de las palabras de Yeshúa (Jesús) tienen un sentido escondido o misterioso al ser traducidas a otro idioma, pero la óptica del idioma original lo hace más claro.

Desde el punto de vista de la lingüística, que consiste en el estudio del idioma humano, nos ayuda a entender el contexto, composición y sintaxis del idioma mismo. Como el texto bíblico fue escrito en un idioma humano, el objetivo de esta disciplina es revelar cómo el escritor quiso comunicar sus ideas y cómo el receptor debería interpretarlas. Esta disciplina en los últimos años ha incrementado la metodología de estudio. También debemos entender el trasfondo cultural, que nos ayudará en el análisis del estudio bíblico. Importantes investigadores bíblicos han encontrado en los evangelios expresiones en hebreo que no tienen un equivalente en el idioma griego; para poder entender el pensamiento es necesario reordenar las palabras o entender el contexto hebreo para poder traducirlo.

Los hebraísmos son conceptos hebreos particulares de su cultura que no tienen una traducción literal, conceptual o alegórica a otro idioma. Un hebraísmo es una manera de hablar o describir, que utiliza los estilos gramaticales o retóricas del hebreo. En otras palabras, hebraísmos son palabras y frases muy peculiares del idioma hebreo, cuyo significado no se entenderían si se tradujesen palabra por palabra a otro idioma. El texto hebreo de la Biblia está lleno de estas frases idiomáticas que al haberlas traducido a otra lengua, han perdido mucho de su significado original.

Las expresiones propias, los modismos y manifestaciones culturales, no pueden ser traducidas a otro idioma. Antes de traducir, también se debe tener en cuenta que el idioma se modifica con el tiempo, evoluciona y sufre cambios de sintaxis. Las expresiones regionales no son las mismas en otras regiones dentro de un mismo país. Por ejemplo después de que Yeshúa (Jesús) fue entregado, reconocieron a Pedro; lo identificaron por ser de Galilea y por su manera particular de pronunciar el hebreo, a diferencia de los judíos de Jerusalén:

“Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Yeshúa (Jesús) el galileo… Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos,  porque aun tu manera de hablar te descubre” (Mateo 26:69 y 73).

Entre algunos ejemplos de hebraísmos podemos citar:

1.    Génesis 4:1 – “Adán conoció a su esposa Eva…,” (Lucas 1:34.)
La expresión conoció (verbo hebreo “yadá”) en este caso significa realizar un acto sexual entre el hombre y la mujer.

2.    Génesis 4:10 – “Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra”.
Este versículo ha sido traducido en forma singular, pero en el original corresponde a un plural mayestático y dice “La voz de las sangres”, pues el Señor no le está reclamando la muerte del hermano, sino que al asesinarlo fueron cortadas las descendencias que vendrían de él.

3.    Génesis 6:8 – “Pero Noé halló gracia antes los ojos del Eterno”.
En este versículo se usa una expresión para humanizar al Creador: ojos, y un hebraísmo, gracia, que significa alcanzar la misericordia, el favor de Dios.

4.    Génesis 17:1 – “Cuando Avram tenía noventa y nueve años, se le apareció YHWH y le dijo: Yo soy El-Shaday el Poderoso Omnipotente. Camina en mis caminos y sé perfecto”
La palabra hebrea El-Shaday aparece en muchas traducciones simplemente como Dios, pero en su significado completo dice: Dios, Todopoderoso, más que suficiente.

5. Deuteronomio 6:4 – “Oye, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es.”
La expresión “oye” se interpreta como una orden, una dirección, a la cual hay que ponerle atención y tomar acción de ponerla en práctica (el shemá).

6. Deuteronomio 22:13 – “Cuando alguno se casa con una mujer, y después de haberse llegado a ella le cobra aversión”.
Haberse llegado significa, haber completado la relación sexual.

7.    Salmos 23.1 – “El Señor es mi pastor; nada me faltará”.
En muchas versiones aparece en tiempo futuro. En hebreo las acciones son consumadas; por lo tanto, lo mejor es nada me falta. En su original encontramos: nada tengo que desear.

8.    Mateo 14:19 – “Entonces manda a la gente recostarse sobre la hierba..”
En la traducción griega se utiliza el singular, mientras que el hebreo usaría la palabra plural “hamoním” (multitudes, gente de la localidad) la cual se debería usar para aclarar mejor la descripción del verso. Este es un ejemplo especial de los cientos de hebraísmos que hay detrás de los evangelios.

9.    Mateo 6:33 – “Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las cosas serán añadidas”.
La palabra justicia significa para el hebreo buscar la salvación. Jeremías 23:6 dice: “En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado. Y lo llamarán: Yhwh justicia nuestra”.

10.    Mateo 6:22 – “La lámpara del cuerpo es el ojo. Sí tu ojo es bueno, todo tu cuerpo será luminoso”.
En el primer siglo la expresión en el folklor hebreo “ojo bueno” significaba una persona generosa, honesta y noble, mientras que la expresión “ojo malo” significa una persona miserable y maliciosa con el prójimo. Este verso hace referencia a este concepto cultural del tiempo de Yeshúa (Jesús). Es una expresión idiomática (ojo bueno) que quiere decir, si tú eres generoso. Tiene quizás una traducción literal pero no conceptual.

11.    Mateo 5:20 – “Porque os digo, que si vuestra justicia (sedaká) no es mayor que la de los escribas y los fariseos, no entrareis al reino de los cielos.”
En los tiempos de Yeshúa (Jesús) las palabras hebreas tenían su significado en la tradición de los Padres. Justicia comprende obras de caridad, limosnas, amparo a los necesitados. Se hace una crítica debido a que algunos religiosos enfatizaban el ritual y no los actos de caridad, que son ante el Eterno la demostración de la fe (la acción). Aquellos seguidores que no pudieran superar a los religiosos, no podrían pertenecer a su movimiento religioso llamado reino de los cielos (discípulos, cuerpo de seguidores).

12. Mateo 5:22 – “Y cualquiera que le diga: Imbécil (fatuo) quedará expuesto al fuego del infierno.”
Al sur de Jerusalén había un crematorio, un basurero donde constantemente ardía el fuego quemando la basura, llamado el Guehéna. En algún tiempo en este lugar se rindió culto a Moloc. En tiempo de Yeshúa (Jesús) se mencionaba este lugar como símbolo de destrucción, juicio, castigo y paganismo. La expresión infierno responde a este lugar físico y no al lugar mitológico de los griegos (infernos), de castigo eterno.

13.    Juan 6:53 – “Si no coméis la carne del hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”.
Los judíos se escandalizaron al oír algo tan monstruoso, la Ley prohibía comer sangre y más aún comer carne humana. El Mesías estaba hablando en idioma figurado y no literal, sobre su muerte y la cena pascual. [Otros entienden que la expresión se refiere a digerir sus enseñanzas.]

14.    Romanos 11:17 – “Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo”.
En su original dice: has sido injertado entre ellas. Este es el concepto utilizado para justificar la doctrina de la sustitución, la cual es eminentemente antibíblica.

15.    Generalmente, cuando Pablo utiliza la palabra “circuncisión”, lo hace para referirse a los judíos y no al acto de cortar el prepucio. Ej.: Los hijos de la circuncisión, quiere decir “los hijos del pacto” que Dios hizo con Su pueblo.

CONCLUSION…
A esta altura de nuestra evolución e historia, no podemos negar la gran importancia que el idioma hebreo tiene para toda aquella persona que desee realmente conocer los orígenes reales de nuestra fe. No podemos seguir creyendo que el hebreo es una lengua muerta y sin importancia.
Todo estudiante de teología debería conocer y estudiar este idioma que encierra la profundidad de lo que Dios dice (no dijo) en Su Palabra, la cual no ha cambiado, ni cambiará.

Es muy importante que la comunidad de creyentes realice todos los esfuerzos posibles para concienciar a los líderes educativos a reconstruir una teología de restauración en los conceptos fundamentales de la fe hebrea, la cual ha sido víctima del prejuicio y de la tradición antijudía. Existen ya, firmes evidencias de que la comunidad académica en los diferentes centros de estudios religiosos en todo el mundo está consciente de esta problemática.

“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:36)

“Dichoso el que esté leyendo y los que estén oyendo y guardando lo que en la Biblia ha sido escrito; porque el tiempo está cerca” (Revelación 1:3).

Referencias:
Biblia Reina Valera, Versión 1960
Biblia Versión Israelita Nazarena
Biblia Las Escrituras de YHWH. Versión del Hebreo Original
Los Idiomas de la Biblia. Centro de Estudios Bíblicos
Understanding the difficult words of Jesus. Roy Blizzard, ed Center Judaic Christian Studies
www.Google.com

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5 comentarios en El Idioma Hebreo – La Lengua Sagrada

  1. Mary Spence dice:

    Miles gracias por compartir; estoy tan contenta mientras he aprendido tantos detalles cruciales acerca de la importancia de lengua hebrea en entender las Santas Escrituras en la manera verdadera y real.

  2. Guillermo Sánchez dice:

    Que tal mi hermano Dr. Luis Ernesto Rivera saludos desde Querétaro del Pastor Guillermo Sánchez que estuvimos en la graduación de Vero compartiendo el pan y el vino Bendiciones

  3. nelson dice:

    Acabo de leer el documento de idioma hebreo y realmente es algo muy pero muy especial, veo en el la erudición del manejo del hebreo y de su contexto, historia etc, realmente pastor me ha dejado satisfecho y fascinado, ya que encontré cosas que solo las discernía pero ahora se que son veraces.

  4. Mar Rosh dice:

    Shalom
    me encanta su estudio sobre “Lengua Sagrada” (leshon ha kodesh).
    y el idioma Hebreo, es maravilloso este estudio me enseño mucho todah
    Por ejemplo:
    El nombre hebreo de Jesús es Yeshúa
    Su raíz es: Yésha ó Yesháia
    Con la raíz se puede escribir 7 variaciones diferentes, que no siempre quiere decir lo mismo:

    Salva a tu pueblo Yashá
    Jesús Yeshúa (Salvador)
    Josué Yehoshúa (Dios salva)
    Ysheja ba (El Salvador viene) Toda Rabah.

  5. Evelyn Flores de Lemus dice:

    Interesante y edificante artículo. ¿Me puede indicar cuál es la versión BAD de la Biblia?
    Que el Señor les bendiga.

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